A San Isidro

By Miguel Botello

Los campos de Madrid, Isidro santo,

verdor anticipado a las riberas,

para fertilizar sus primaveras,

tus ojos riegan con devoto llanto.

La elevación levantas, y entre tanto

guían tus tardos bueyes, que aligeras,

los que habitan las célicas esferas,

dando a los orbes prodigioso espanto

Tu alma como flor se levantaba

del campo al cielo a darle un atributo,

que la tierra en tu nombre acreditaba

Y allí cogiendo de la fe el tributo

te da de la esperanza que te daba,

sembrando aquí sus lágrimas, el fruto