A San Juan Bautista
Cumbre de santidad, monte sagrado,
que al cielo nos enseña y encamina,
tan señalado en santidad divina,
que el propio Dios por vos fue señalado;
índice de aquel libro celebrado
de la verdad que a la virtud inclina,
y mano que corriste la cortina
al sumo Dios cubierto y disfrazado
¿Para qué le mostráis, varón famoso,
a un pueblo que después tiranamente
ha de ser de su sangre carnicero?
Encoged vuestro dedo milagroso,
y advertir que mostrarle aquesta gente,
es mostrar a los lobos el cordero.