A Santa Cordula
Cordula, ¿qué es posible haber quedado
entre tantos millares con la vida?
Cordula, entre matanza tan crecida,
tú sola con la vida has escapado.
La espalda oprime al piélago esmaltado
virgíneo mar de sangre esclarecida,
¿y tú vive aun, cuando rendida
Ursula yace el cuerpo atravesado?
De aquí el temor, de allí el amor combate
sobre el amante corazón, adonde
la lucha, astillas crespas multiplica.
Vence al fin el amor en tal debate,
porque la que el temor cobarde esconde,
el amor atrevido la publica.