A Sara

By Adelardo López de Ayala

Noé, segundo Adán de los mortales,

de turba irracional acompañado,

en el arca famosa anduvo a nado

hasta que vio pacíficas señales.

En la ausencia, que es arca de mis males,

me encierran tu rigor y desagrado,

de mil remordimientos acosado,

que son los más feroces animales.

Con esta carta, a guisa de paloma,

tímidamente me aventuro, y pruebo

si se ha calmado el mar tus enojos.

Dímelo por piedad; que, si no asoma

la pacífica oliva, no me atrevo

a presentarme a tus divinos ojos