A un amigo muerto

By Manuel del Palacio

Rico, noble, feliz, enamorado,

pródigo de talento y alegría,

amigo caro me llamaste un día,

y placer y amistad hallé a tu lado.

Del mundo por el piélago agitado

los dos corrimos sin timón ni guía,

sin esperar de la tormenta impía

pesadumbre, ni susto, ni cuidado

Luego, en vez del amor y la ventura,

te dio el martirio su temida palma,

siendo el sepulcro fin a tu amargura

¡Duerme tranquilo en paz, cuerpo sin alma!

¡Dichoso aquel que encuentra en el altura,

tras la deshecha tempestad, la calma!