A un árbol

By Julia Pérez Montes de Oca

Pasó el otoño y se llevó arrastrando

de tus ramajes el verdor divino;

siguió el helado invierno su camino

tus amarillas hojas arrancando

El tallo altivo y el capullo blando

volaron como el loco torbellino,

y solo el dulce fruto purpurino

en la alta rama se quedó temblando

Pero al fresco batir de la sonora

lluvia, tus hojas juveniles crecen,

y un ancho y verde manto te decora

No así las ilusiones que fenecen

en el alma del hombre, aunque las llora,

con su frescura, oh árbol, reaparecen.