A un hipócrita de perenne valentía

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Su colerilla tiene cualquier mosca;

sombra, aunque poca, hace cualquier pelo;

rápesele del casco y del cerbelo:

que teme nadie catadura hosca.

La vista arisca y la palabra tosca;

rebosando la faz libros del duelo,

y por mostachos, de un vencejo el vuelo;

ceja serpiente, que al mirar se enrosca.

Todos son trastos de batalla andante

u de epidemia que discurre aprisa:

muertos atrás y muertos adelante.

Si el demonio tan mal su bulto guisa,

el moharrache advierta, mendicante,

que pretende dar miedo, y que da risa.