A un hombre llamado Diego, que casaron con una mala mujer llamada Juana

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

A las bodas que hicieron Diego y Juana

dio de su cuerno flores Amaltea,

tocaron la corneta del aldea

y una cuerna almorzaron valenciana.

En cuerno meó el novio, aunque sin gana,

cuando la novia en otro cuerno mea,

y en la cornija de la chimenea

les cantó la corneja de mañana.

El cura, que es Cornejo, escribió el nombre

con tintero de cuerno, y él le ha dado

un cornado, que es todo lo que pudo.

Y es el bueno de Diego tan buen hombre,

que, con tantos agüeros, no ha notado

cómo le casan para ser cornudo.