A un ignorante muy derecho, severo y misterioso de figura

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Esa frente, ¡oh Gïaro!, en remolinos

torva y rugas pálida y funesta,

antes señas de toro manifiesta

que de estudios severos y divinos.

Tus semblantes ceñudos y mohínos,

si no descifran délfica respuesta,

obligan que, de risa descompuesta,

se descalcen los propios calepinos.

No tiene por fructífera el villano

la espiga que con uso se endereza,

sino la corva, a quien derriba el grano.

Hacia la tierra inclina tu entereza,

porque lo erguido se promete vano,

y que está sin meollo la cabeza.