A un río
Tú, cuyas aguas bajan sonorosas
en crecido raudal de la montaña
y dilatas tu curso en la montaña
coronado de selvas espaciosas
Deja que en tus orillas venturosas
mi pena explaye El llanto que me baña,
mezclado a tus corrientes te acompaña,
hasta el salado mar donde reposas
Por entre riscos y asperezas veo
que llegas a tu término prescrito,
después de describir ancho rodeo;
sólo mi padecer es infinito
pues vagando sin tino mi deseo
el bien no llego a ver que solicito