A un traductor de Horacio

By Manuel José Othón

Ya de Gliceris la mirada ardiente,

de las blondas pestañas bajo el manto,

hizo latir tu corazón, y en tanto

probaste el agua en la Castalia fuente

Viste bañarse en la húmeda corriente

faunos y ninfas con divino encanto

y en el triclinio resonó tu canto,

cornada de pámpanos tu frente.

Al acre jugo de las vides nuevas

en ánfora pagana mezcla ahora

sangre de Pan y leche de Afrodita

Verás que versos en el canto elevas,

pues ya en tu flauta rústica y sonora

la divina Alma Genitritx palpita.