A un tratado impreso que un hablador espeluznado de prosa hizo en culto

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Leí los rudimentos de la aurora,

los esplendores lánguidos del día,

la pira y el construye y ascendía,

y lo purpurizante de la hora;

el múrice, y el tirio, y el colora,

el sol cadáver, cuya luz yacía,

y los borrones de la sombra fría,

corusca luna en ascua que el sol dora;

la piel del cielo cóncavo arrollada,

el trémulo palor de enferma estrella,

la fuente de cristal bien razonada.

Y todo fue un entierro de doncella,

doctrina muerta, letra no tocada,

luces y flores, grita y zacapella.