A una ausente seráfica

By Ramón López Velarde

Éstos, amada, son sitios vulgares

en que en el ruido mundanal se asusta

el alma fidelísima, que gusta

de evocar tus encantos familiares

Añoro dulcemente los lugares

en donde imperas cual señora justa,

tu voz real y tu mirada augusta

que ungieron con su gracia mis pesares

Y recuerdo que en época lejana,

por tus raras virtudes milagrosas

y tu amable modestia provinciana,

ebrio de amor te comparó el poeta

con la mejor de las piedras preciosas

oculta en pobres hojas de violeta

Tuviste, en la delicia de mi sueño,

fuerza de mano que se da al caído

y la piedad de un pájaro agreño

que en la rama caduca pone el nido

De tu falda al seráfico pergeño

cual párvulo medroso estoy asido,

que en la infantil iglesia de mi ensueño

las imágenes rotas han caído

Yo sé que en mis catástrofes internas

no más quedas tú en pie, señora alta,

de frente noble y de miradas tiernas

Condúceme en las noches inclementes

porque sin ti para marchar me falta

el óleo de las vírgenes prudentes