A una ciega

By Federico Balart

No temas, no, que con esfuerzo vano

tras ti, ciega Fortuna, me remonte;

espera que tus ímpetus afronte,

no que tienda a tus dádivas la mano

Sé que he de hallar abrojos en el llano;

sé que he de hallar espinos en el monte,

y en el linde fatal de tu horizonte,

árido yermo, o fétido pantano.

Toda gran esperanza es gran quimera;

por eso, sin afanes ni porfías,

resignado prosigo mi carrera,

sabiendo que, al extremo de mis días

el Desengaño sórdido me espera

con las manos abiertas y vacías.