A una hermosa

By José Cornelio Díaz

Cuando a la brisa tropical se mece,

no se ve más airosa ni lozana

la palma que los campos engalana,

y al fresco margen del arroyo crece:

Ni con más pompa y esplendor se ofrece

el sol resplandeciente en la mañana,

vistiendo el cielo de arrebol y grana,

que a quien la mira tu beldad parece

¿A quién no inspira tan sin par belleza

placer y admiración? Sonrisa afable

mora en tus labios, y a adorarte mueve:

Tu pecho infunde celestial terneza:

todo es en ti perfecto y admirable;

Venus misma te dio su planta leve.