A una máscara

By Salvador Bermúdez de Castro

¿Por qué ese rostro, juvenil belleza,

negro antifaz oscurecer procura,

si tus ojos, tu cuello, tu cintura

desmienten de tu labio la aspereza?

¡Oh! ¿y eres tú? Perdona su torpeza

a quien tu vista, Angélica, asegura;

ven conmigo, mi bien: ya no me apura

tu falso honor, tu pérfida tristeza

Así cuando la noche aterradora

la extensa esfera cubre cristalina,

todo calla en la tierra, todo llora:

Mas luego el horizonte se ilumina,

y el vago carro de la blanca aurora

fresca revela el aura matutina