A UNA MUERTA

By José Hernández Gavira

Sobre la ciudad Blanca del misterio

donde crecen las rosas de la muerte,

este canto vibró "de mi salterio,

lágrimas breves para un cuerpo inerte.

Dulce Rosa del blanco cementerio

arrebatada por la infausta suerte;

tú y yo tuvimos nuestro azul imperio

en el estro que en verso se convierte.

Yertas las alas y las áureas galas

que tú tuviste en tu banal carrera,

hermana, que contigo sea Palas.

Yo también soy un alma prisionera,

mas aun quiero remontar mis alas

sobre las cumbres de la azul quimera…