A UNA MUERTA
Sobre la ciudad Blanca del misterio
donde crecen las rosas de la muerte,
este canto vibró "de mi salterio,
lágrimas breves para un cuerpo inerte.
Dulce Rosa del blanco cementerio
arrebatada por la infausta suerte;
tú y yo tuvimos nuestro azul imperio
en el estro que en verso se convierte.
Yertas las alas y las áureas galas
que tú tuviste en tu banal carrera,
hermana, que contigo sea Palas.
Yo también soy un alma prisionera,
mas aun quiero remontar mis alas
sobre las cumbres de la azul quimera…