A una mujer afeitada

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

«Perrazo, ¿a un español noble y cristiano,

insolente, presumes hacer cara?

¡Y quieres (¿puede ser cosa tan rara?)

que te bese un Mahoma en cada mano!

»Arrebozas en ángel castellano

el zancarrón que Meca despreciara.

Líquido galgo, huye como jara,

y éntrate en la botica de un marrano.

»A hermosura que está en algarabía,

el Alcorán se llegue a requebralla:

tez otomana es asco y herejía.

»Invocaré al besar, como a batalla,

a Santiago.» Así trató Pernía

al solimán con que se afeita Olalla.