A una nave corriendo tormenta

By Juan de Moncayo

Surca la nave el húmedo alboroto

del mar, y en sus cristales sumergida,

náufraga, da ejemplares a la vida

con la tarda experiencia del piloto

No bien, pues, a los ímpetus del Noto

resiste, de sus furias compelida,

cuando en el riesgo muestra dividida,

rotas las jarcias y el trinquete roto.

Surcó el mar, en peñascos desiguales,

señoreó de su centro las arenas,

ya tocando los astros celestiales.

Mas al soplo veloz de un viento, apenas

de lo que fue no deja las señales,

¡oh trágico retrato de mis penas!