A una nave corriendo tormenta
Surca la nave el húmedo alboroto
del mar, y en sus cristales sumergida,
náufraga, da ejemplares a la vida
con la tarda experiencia del piloto
No bien, pues, a los ímpetus del Noto
resiste, de sus furias compelida,
cuando en el riesgo muestra dividida,
rotas las jarcias y el trinquete roto.
Surcó el mar, en peñascos desiguales,
señoreó de su centro las arenas,
ya tocando los astros celestiales.
Mas al soplo veloz de un viento, apenas
de lo que fue no deja las señales,
¡oh trágico retrato de mis penas!