A una rosa antes de abrir
Si en verde oriente, ya luz encarnada
es de tu sol -oh flor- seña olorosa,
no crezcas hasta el día de ser rosa,
que son las horas muerte disfrazada
No más beldad aspires engañada,
que estás si creces, en llegando a hermosa,
del achaque de un día peligrosa,
de enfermedad de un sol amenazada.
Arrepentida en balde, flor vecina,
pues a tu error no sirve su experiencia,
aproveche a tu riesgo documento.
Baste ya de otras rosas la ruina,
no te prosigas, que en mortal dolencia,
ninguno de sí mismo es escarmiento.