A una tuerta

By Rafael Díaz Reinoria

Muy cruel la Providencia, niña, ha sido,

eclipsando un lucero en esa cara,

que en belleza sino no te igualara

la más linda mujer que haya nacido

Tal vez el Firmamento habrá tenido

envidia que tu cielo le mostrara

dos bellos soles y en él se contemplara

con uno nada más, no tan lucido

Mas mitiga el dolor, cielo adorado:

¡Quién sabe si ese sol resplandeciente

que de tu rostro angélico ha fugado

un día brillará más refulgente

en la bóveda azul, y sea admirado

por su esplendor de la futura gente!