A una viuda

By Clemente Althaus

En su gruta la fiera, y en su nido

reposa el ave; yace el mar sin olas;

vierte el Sueño doquier sus amapolas

y de los males el sabroso olvido

Pero, por más que asalte tu sentido,

cerrar no logra tus pupilas solas;

tú solamente su precepto violas,

dando al trabajo lo que suyo ha sido.

Mas de ti vanamente se querella;

con tan crecida prole, sin esposo,

es bien que veles sin cesar por ella;

y el insomnio prefieras al reposo

con que, viéndote aún joven y bella,

te convida opulento voluptuoso.