Abundoso y feliz Licas en su palacio, sólo él es despreciable

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Harta la toga del veneno tirio,

o ya en el oro pálida y regente,

cubre con los tesoros del Oriente,

mas no descansa, ¡oh Licas!, tu martirio.

Padeces un magnífico delirio

cuando felicidad tan delincuente

tu horror oscuro en esplendor te miente,

víbora en rosicler, áspid en lirio.

Competir su palacio a Jove quieres,

pues miente el oro estrellas a su modo

en el que vives sin saber que mueres.

Y en tantas glorias, tú, señor de todo,

para quien sabe examinarte, eres

lo solamente vil, el asco, el lodo.