Acuérdase de su libertad cobrada, y vuelta a perder; y aunque confiesa la felici...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Ya que no puedo la alma, los dos ojos

vuelvo al dulce lugar, donde, rendida,

dejé mi antigua libertad, vestida

de mis húmedas ropas y despojos.

¡Oh, si sintiera ya los lazos flojos

en que tirano Amor la tiene asida,

o el desengaño tardo de mi vida

a su prisión burlara los cerrojos!

A ti me fuera luego, y de tu techo

las paredes vistiera, por honrarte,

con duro lazo, por mi bien, deshecho.

Mas hállome en prisión tan de su parte,

¡oh libertad!, que faltas a mi pecho

para poder sin Fili desearte.