Admirable enseñanza del pedir

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

El barro, que me sirve, me aconseja,

y el golpe, no el ladrón, me le arrebata;

no pudo el Potosí guardar la plata,

ni el mar, que ondoso y próvido le aleja.

Del no guardarla yo, docto me deja

bien la ambición, a mi quietud ingrata,

cuando, con menos susto, se desata

el natural sustento en una teja.

Pues tiene el vituperio por salida

el pedir, avergüéncense en la entrada,

cuando tan poco ha menester la vida.

Mas si el pedir es fuerza no excusada,

quiero pedirme a mí que nadie pida,

primero que pedir a nadie nada.