Advierte con su peligro a los que leyeren sus llamas

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Si fuere que, después, al postrer día

que negro y frío sueño desatare

mi vida, se leyere o se cantare

mi fatiga en amar, la pena mía;

cualquier que de talante hermoso fía

serena libertad, si me escuchare,

si en mi perdido error escarmentare,

deberá su quietud a mi porfía.

Atrás se queda, Lisi, el sexto año

de mi suspiro: yo, para escarmiento

de los que han de venir, paso adelante.

¡Oh en el reino de Amor huésped extraño!,

sé docto con la pena y el tormento

de un ciego, sin ventura, fiel amante.