Advierte la doctrina segura: que castigos de la providencia divina, fuera del us...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Si son nuestros corsarios nuestros puertos;

si usurpa primavera belicosa

al invierno, estación facinerosa

con cielo armado y con escollos yertos;

si caudal sumergidos y hombres muertos,

la voz que gime el Ponto procelosa,

no acuerdan la conciencia perezosa,

más estamos difuntos que despiertos.

Tú, Señor, ligas en tu diestra mano

tempestades sonoras, ondas frías,

fabricando en azote el Océano.

Por cobradores tuyos nos envías

hoy la borrasca, ayer el luterano,

y ejecutores son horas y días.