Al asistente de Sevilla, pidiendo el indulto del p

By Juan de la Cueva

No des al fébeo Álvarez la muerte,

¡oh, gran don Bernardino! así te veas

conseguir todo aquello que deseas

en aumento y mejora de tu suerte

Tus crueles ojos en piedad convierte

que en usar de ellos tu nobleza afeas;

el odio cierra, ciérrale, no creas

al vano adulador que te divierte

De ese que tienes preso, el Dios Apolo

es su juez, no sufragáneo tuyo;

ponle en su libertad; dale a su foro;

pues que de hacerlo así, de polo a polo

irá tu insigne nombre y en el suyo

Hispalis te pondrá estatua de oro.