AL ATARDECER

By Manuel Bernabé

En las turbias tristezas de los atardeceres,

bebe el bardo cristiano raudales de armonía,

que nada eleva al ánima como el morir del día,

símbolo de la eterna mudanza de los seres.

De las ferias del mundo cansado y sus placeres,

mi ánima, como un pájaro, a Dios volar ansia;

pues de Tí, oh Dios, derívase la ingénita poesía,

a tu merced me entrego, porque en mi lar imperes.

Abriré día y noche mi alma como un sagrario,

presta, cuando Tú llames, a brindarte aposento,

donde darnos al goce de amar, siempre presente.

Juntos abarcaremos el cruento itinerario,

y verás cómo, cuando muera, no me arrepiento

de haber vivido a solas contigo eternamente.