Al borde de la tumba

By Manuel del Palacio

Pequé, Señor, mas no porque he pecado,

de vuestra alta clemencia me despido;

que cuanto más hubiere delinquido,

os tengo a perdonar más empeñado.

Si verme pecador os ha indignado,

cederéis al mirarme arrepentido;

la misma culpa con que os he ofendido

os tiene a la indulgencia preparado

Cuando vuelve al redil de sus amores

una oveja perdida y recobrada,

en júbilo se inundan los pastores;

yo soy, Señor, oveja descarriada;

mirad, Pastor divino, mis dolores,

y recobradme al fin de la jornada.