Al capitán Domingo Alonso de la Maza, caballero del hábito de Santiago
Esta de Santiago Espada ardiente
(merecido blasón, timbre glorioso)
que ennoblece tu pecho belicoso,
que solicita lauros a tu frente.
Sonoras trompas a tu fama aumente,
pues con denuedo, y ánimo brioso,
te ostentas Marte al bárbaro alevoso,
te vibras rayo a la enemiga gente.
¿De dónde gloria tanta se ocasiona?
Pues la primera cátedra presides
de la fatal Escuela de Belona.
Como árbitro absoluto de sus lides,
¿de dónde? de qué tu valor te abona
por Maza fuerte del invicto Alcides.