Al Cardenal Cisneros

By Antonio García Gutiérrez

Si un instante romper te fuera dado

la glacial ligadura de la muerte,

¡oh humilde franciscano!, ¡de qué suerte

te sintieras de gozo arrebatado!

Viera vuestro león, desmelenado,

sacudiendo el sopor del sueño inerte

caer rugiendo vengativo y fuerte

sobre el tigre del África indomado.

Hoy, renovando timbres de tu gloria,

van de Bullones por la inhiesta falda

los hijos de Castilla a la victoria;

y en breve su bandera roja y gualda,

clavarán, invocando tu memoria,

del Atlas rudo en la breñosa espalda.