Al devolver las poesías de Espronceda a una amiga

By José Gonzalo Roldán

El blanco lirio que a la mar arrojas

no al tallo volverá do se mecía;

su perdido esplendor y lozanía

nunca recobran las marchitas hojas

Cuando tu vida de ilusión despojas

del encanto mejor que ella tenía,

no pretendas sentir como sentía

Elvira incomparable sus congojas

Hermosa tempestad para tu alma

fue aquel afecto que amistad llamaron;

luz de tu sueño, y de tus penas calma

Las dulces confidencias se acabaron

Murió la fe, se deshojo la palma

las nubes de zafir se disiparon.