Al digno y sabio intendente don Alejandro Ramírez

By Alejandro Tapia y Rivera

Triste la hermosa Borinquen gemía

arrastrando la mísera pobreza,

ella que el don de perenal riqueza

en sus campos feraces contenía

El cielo que amoroso la quería

no pudo consentir en su terneza

que sufriese tan bárbara dureza,

la que el yugo del mal no merecía

De Power escuchó la alta plegaria

(del patriótico amor grato suspiro)

y ordenó que a cambiar la era precaria

en rico bienestar, fuese Ramiro

Ramiro bienhechor, tu noble historia

grabará Puerto Rico en su memoria