Al doctor Juan Pérez de Montalbán
El Sol de Montalbán (que es su elegancia)
disipó su esplendor tantas Auroras
que viendo de sus rayos las mejoras,
a la envidia le hicieron repugnancia
Esta, que siempre está con vigilancia,
para hacernos ofensa a todas horas,
guerra le publicó en cajas sonoras,
tan grande es su altivez, tal su arrogancia.
Como el hacer pesar es su delicia
a este Sol (que dio rayos su elocuencia)
opacas sombras a su luz derrama
Armada del poder de la malicia,
su ingenio le eclipsó con la inocencia,
pero no la memoria de su fama.