Al Duque de Maqueda en ocasión de no perder la silla en los grandes corcovos de ...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Descortésmente y cauteloso el hado,

vuestro valor, ¡oh Duque esclarecido!,

solícito envidioso y, atrevido,

logró apenas lo mal intencionado.

Por derribaros, de soberbia armado,

diligencia en que estrellas han perdido

la silla, el animal enfurecido

más alabanza os dio que os dio cuidado.

Poca le pareció su valentía

al toro, presunción de la ribera,

para desalentar vuestra osadía.

Vuestro caballo os duplicó la fiera;

mas en vos vencen arte y valentía,

juntas a la que os lleva y os espera.