Al infeliz alzamiento de los polacos en 1830

By Francisco «Delio» Iturrondo

¡Veis del rápido Vístula en la orilla

mil pálidos cadáveres helados!

Ilustres héroes son, sacrificados

del bárbaro cosaco a la cuchilla

Ofuscada la Luna, apenas brilla

sobre aquellos valientes destrozados,

mientras se oyen los vientos irritados:

¡El polaco perece, y no se humilla!

Lanza un gemido humanidad doliente,

la dulce y mustia faz nómada en llanto,

de inmensa pira a la espantosa llama.

Y rebozando la divina frente,

horrorizada en el luctuoso manto,

¡Maldición a los déspotas!, exclama.