Al mar en metáfora de un caballo

By Francisco de la Torre Sevil

Espumoso caballo en quien procura

ser señal, como estrella, el norte frío;

carreras se lo imponen a tu brío

y pasos se le miden a tu altura

Formidable relincho es tu voz dura;

tienes, con extendido señorío,

una torcida crin en cada río

y en cada fuerte puerto una herradura.

Haces mil caracoles de contino;

paras fiel a la calma que te enfrena

y pisas lo que abate tu camino.

Pícate espuela el aire que te llena;

el hombre te inventó silla de pino

y Dios te señaló freno de arena.