Al nunca bastantemente alabado ingenio del doctor
Si viendo (o huésped) este monumento
en mil veneraciones, no le admiras,
y entre mares copiosos, no suspiras,
o te falta atención, o sentimiento
Es alma de esta Urna aquel Portento
que aun vida supo dar a heladas Piras,
a cuya dulce voz las nueve Liras
cedieron (elevándose) su acento
Siete lustros (apenas) si se advierte
permitírnosle quiso avara mano,
cuando a lustrosa Esfera le divierte,
que como dio recelos de tal suerte
de fiera en vida Montalbán, humano
el desengaño le buscó en su Muerte