Al peregrino
Mientras a un dulce epitalamio tiemplo
la lira humilde de tu canto indina,
goza a tu Nise celestial divina,
peregrino de amor único ejemplo.
Si el centro es Nise, y de tu ardor contemplo
la esfera en su hermosura peregrina,
cuelga el bordón, sombrero y esclavina
en las sagradas aras de tu templo
Pon una tabla, y di: Cuando me llama,
llego a su esfera -Lope con divinos
versos, llegó también hasta la fama-;
aquí dio fin amor a mis caminos,
Lope a su historia, y a los dos nos llama
el mundo en un sujeto peregrinos.