Al principio de La restauración de España, Madrid, 1607
Hoy de los hondos senos del olvido
y negras manos de la edad pasada,
con voz al son de hierro concertada,
el gran varón sacáis nunca vencido.
Sin duda os juzgará por atrevido
quien os viere, entre tanta ardiente espada,
cantar los filos donde fue cortada
la pluma que os sacó de vuestro nido.
De Tolosa la noble y alta hazaña
cantaste, cano cisne, en verde mayo,
obra que nunca el tiempo la destruya.
Mas hoy, gran Mesa, tanto como España
por su restauración debe a Pelayo,
os debe a vos Pelayo por la suya.