Al Rey Católico, Nuestro Señor Don Felipe IV, infestado de guerras

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

No siempre tienen paz las siempre hermosas

estrellas en el coro azul ardiente;

y, si es posible, Jove omnipotente

publican que temió guerras furiosas.

Cuando armó las cien manos belicosas

Tifeo con cien montes, insolente,

víboras de la greña de su frente

atónitas lamieron a las Osas.

Si habitan en el cielo mal seguras

las estrellas, y en él teme el Tonante,

¿qué extrañas guerras, tú, qué paz procuras?

Vibre tu mano el rayo fulminante:

castigarás soberbias y locuras,

y, si militas, volverás triunfante.