Al Rey Nuestro Señor saliendo a jugar cañas

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Amagos generosos de la guerra

en esa mano diestra esclarecidos

militan, y estremecen referidos,

y el ademán ejércitos encierra.

El pino, que fue greña de la sierra

y copete de cerros atrevidos,

fulminando con hierros sacudidos,

rígida era amenaza de la tierra.

La caña descansó el temor al día

en que tu lanza aseguró campañas

que ardor disimulado prometía;

figurando, en la entrada de estas cañas,

cortés y religiosa profecía,

la de Jerusalén a tus hazañas.