Al santo doctor de Aquino

By Antonio Cidón

Al gran himno de amor que el orbe canta

sus sones quiere unir mi pobre lira

vibrante de entusiasmo, si se admira

la huella reductora de tu planta

Tu fama tras los siglos se agiganta,

la esencia de la Fe, por ti suspira,

y sin ti, la Razón, sueña y delira

y el mundo sin tus leyes se quebranta:

Más que tú, sólo Dios fue sabio y santo

y por Él, enseñaste al hombre tanto,

que gozoso de tu genio peregrino,

en su Cruz exclamó con dulce encanto,

«Dios dijiste de mí; Tomás de Aquino »