Al sepulcro de Juan Pérez de Montalbán
Esta pompa fatal, ¡o Peregrino!
corona es temporal del nacimiento,
que en las sienes del tiempo al llamamiento
los triunfos de la vida le previno
Esta ya entre sus páramos, el lino
rasga de una mortaja, y ceniciento
del Cadáver que incluye, es monumento,
y hado al fin es vulgar, común destino:
Yace en ella, no yace, que en desvelo
de perpetuos aplausos está vivo,
Montano, feliz siempre en la memoria
Montano, que en la Tierra, y en el Cielo,
humilde en ella, cuanto en él altivo,
dignamente le ilustra eterna Gloria.