Al sol, amaneciendo
Rubio planeta, cuya lumbre pura
del tiempo mide cada punto y hora,
si el bello objeto que mi pecho adora
sólo le gozo entre la noche oscura,
¿por qué ya se adelanta y se apresura
tu luz injusta y el Oriente dora,
las sombras alejando de la Aurora,
y, con la sombras, mi feliz ventura?
Dirás que, el dulce espacio defraudado
ya de la noche, me darás el día,
tal que de vida un punto no me debas
Si debes; causa del ausencia mía:
que es vida sólo el tiempo que me llevas;
y el que me ofreces, un mortal cuidado.