Alejandrinos eclesiásticos

By Ramón López Velarde

Tú, Fuensanta, me libras de los brazos del mal;

queman mi boca exangüe de Isaías los carbones;

por ti me dan los cielos profundas contriciones

y el ensueño me otorga su gracia episcopal.

Para comer las viandas del convite nupcial

en que se han desposado nuestros dos corazones,

tomo el báculo y ciño mis pies y mis riñones

cual se hacía en las fiestas del Cordero Pascual.

Las llaves con que he abierto tu corazón, mis llaves

sagradas son las mismas de Pedro el Pescador;

y mis alejandrinos, por tristes y por graves,

son como los versículos proféticos de un canto,

y hasta las doce horas de mis días de amor

serán los doce frutos del Espíritu Santo.