Amenaza a un poderoso ofensivo, que la dilación de la pena que se le previene de...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Duro tirano de ambición armado,

en la miseria ajena presumido,

o la piedad de Dios llamas olvido,

o arguyes su paciencia de pecado.

Y puede ser que llegues obstinado

y de mordaz blasfemia persuadido,

a negarle el valor, cuando, ofendido,

crecer quiere el castigo dilatado.

No es negligencia la piedad severa;

bien puede emperezar, mas no olvidarse

la atención más hermosa de la esfera.

Estale a Dios muy bien el descuidarse

de la venganza que tomar espera:

que sabe, y puede, y debe desquitarse.