Amor mundano

By Bernardo López García

Yo la juraba amor; por fiel trofeo

mi vida la ofrecí con mis destinos;

sus ojos grandes, cándidos, divinos,

contemplaban mi loco devaneo.

Como tiemblan las almas al deseo

temblaban los remansos cristalinos;

el ruiseñor cantaba entre los pinos

los cantos de Julieta y de Romeo

Recordando un amor que es maravilla,

«Tú serás mi Isabel», grité con pena

doblando en su presencia la rodilla;

y ella me dijo con su voz serena:

«Ya me duele el estómago, Marsilla;

convídame a cenar, que no estoy buena »