Amor no admite compañía de competidor, ansí como el reinar

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

No admiten, no, Floralba, compañía

Amor y Majestad; siempre triunfante

solo ha de ser el rey, solo el amante:

humos tiene el favor de monarquía.

El padre ardiente de la luz del día

no permite que muestre su semblante

estrella presumida y centelleante

en cuanto reina en la región vacía.

Amor es rey tan grande, que aprisiona

en vasallaje el cielo, el mar, la tierra,

y única y sola majestad blasona.

Todo su imperio un corazón le cierra;

la soledad es paz de su corona;

la compañía, sedición y guerra.